Hace un mes recibimos esta pregunta en redes: “Si son diseñadores en México con acceso a buena orfebrería, ¿por qué no empezaron con joyería en plata o oro? Habría sido más fácil y más barato.”
La respuesta corta
Porque no sabemos nada de joyería.
La respuesta larga
Los tres fundadores venimos de mundos distintos — ingeniería mecánica, diseño industrial, y negocios. Todos compartíamos un interés en relojes, no en joyería. Si hubiéramos arrancado con un anillo de plata, lo habríamos hecho mal o tendríamos que haber traído un experto desde el inicio, lo cual ya no hubiera sido nuestro proyecto.
Los relojes son objetos mecánicos. La precisión, la tolerancia, la ingeniería — eso lo entendíamos. La estética la fuimos aprendiendo. La conversación correcta con el cliente era “te explico cómo funciona el movimiento”, no “te muestro qué piedra combina con tu piel.”
Por qué importa la honestidad de origen
Hay marcas mexicanas de lujo que arrancan con cinco categorías al mismo tiempo — joyería, perfume, ropa, accesorios, relojes. Casi siempre, ninguna de las cinco está bien hecha. El equipo es muy chico para profundizar en todas.
Preferimos hacer una cosa bien. Cuando dominemos relojes — y aún no lo dominamos completamente — quizá agreguemos pulseras o anillos. Por ahora, queremos que cuando alguien diga “Mr. Watches”, piense en relojes. Solo en relojes.
Lo que sí hacemos bien
Relojes que se sienten al peso correcto, marcan la hora con precisión razonable, duran décadas, y se pueden reparar. Es suficiente trabajo para una década.