Que un buen reloj sea normal otra vez.
Donde queremos llegar — y bajo qué reglas estamos dispuestos a llegar. Crecer, sí. Pero solo si crecer no rompe lo que nos hace valer la pena.
Que la categoría de "lujo accesible" no requiera disculpas.
En diez años queremos que Mr. Watches sea la primera referencia mexicana cuando alguien busque un buen reloj sin pagar el sobreprecio de marca. Para que eso pase, lo único que tenemos que hacer es seguir haciendo bien lo que ya hacemos.
Tres años, cinco años, diez años.
Tres años
Consolidar dos líneas (Heritage y Sport), dos a tres ediciones limitadas por año, taller de servicio post-venta propio en CDMX. Cero distribución vía retailers para mantener la cadena directa.
Cinco años
Expansión a Colombia, Argentina y Chile vía e-commerce. Una colección con materia prima local cuando se justifique técnicamente — no por marketing. Programa de re-venta certificada para extender vida de los modelos.
Diez años
Que los relojes vendidos en 2026 sigan en muñecas, en servicio, con repuestos disponibles. Que la marca tenga reputación de durabilidad documentada — no de aspiración. Eso es lo único que medimos a largo plazo.
No es ambición. Es disciplina.
No vamos a abrir tiendas físicas para "elevar la experiencia de marca". No vamos a contratar embajadores ni patrocinar deportes. No vamos a lanzar una línea de smartwatches porque sea lo de moda. No vamos a hacer relojes con componentes inferiores para tener un precio de entrada.
Si alguna de esas decisiones llegase a tener sentido económico, las descartamos por la razón opuesta: porque tienen sentido económico únicamente. La visión no se mide en EBITDA.
"Lo más ambicioso que podemos hacer es seguir siendo pequeños, aburridos y honestos."
— Equipo Mr. Watches